Tema: El evangelio es prosperidad
Pastor Dionny Báez
Serie: Hasta que sobre y abunde
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OBJETIVO DEL ESTUDIO
Objetivo del estudio: Comprender que la prosperidad bíblica no consiste simplemente en acumular riquezas, sino en tener lo necesario para cumplir nuestra asignación, administrar fielmente lo que Dios pone en nuestras manos y vivir con generosidad para bendecir a otros.
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ROMPEHIELOS: ¿QUÉ SIGNIFICA PARA TI PROSPERAR?
Pregúntale a un integrante del grupo: ¿Qué es lo primero que viene a tu mente cuando escuchas la palabra prosperidad?
Pregúntale a otro integrante: ¿Consideras que una persona con mucho dinero necesariamente es una persona próspera? ¿Por qué?
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Durante mucho tiempo, algunas personas han utilizado el concepto de prosperidad para promover la idea de que seguir a Jesús garantiza riqueza, lujos y abundancia económica.
Sin embargo, debemos entender que el evangelio no es una fórmula para hacernos ricos de la noche a la mañana, ni una competencia de posesiones.
El problema nunca ha sido la palabra prosperidad, sino lo que algunos han hecho con ella.
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EL EVANGELIO SÍ ES BUENA NOTICIA PARA NUESTRA VIDA
Pídele a un integrante del grupo que lea Lucas 4:16-21.
Jesús declara que ha sido ungido para dar buenas nuevas a los pobres, sanar a los quebrantados de corazón, anunciar libertad a los cautivos y devolver la vista a los ciegos.
El evangelio significa buenas noticias. Jesús vino a transformar nuestra realidad y su obra alcanza todas las áreas de nuestra vida.
Pídele a un integrante del grupo que lea 3 Juan 1:2.
La prosperidad no debe limitarse a lo económico. Una persona puede tener abundancia material y vivir en pobreza espiritual.
Nuestra prosperidad también debe reflejarse en nuestra alma, nuestras relaciones, nuestra salud espiritual y nuestra capacidad de cumplir el propósito de Dios.
Pregúntale a un integrante del grupo: ¿En qué área de tu vida necesitas experimentar la prosperidad de Dios actualmente?
Idea central: La prosperidad comienza mucho antes de lo que tenemos; comienza con lo que Dios está formando en nosotros.
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NO ERES DUEÑO, ERES ADMINISTRADOR (9 minutos)
Pídele a un integrante del grupo que lea Salmo 24:1.
Todo le pertenece a Dios. Nosotros somos administradores de aquello que Él permite que llegue a nuestras manos.
Hay una diferencia enorme entre ser dueño y ser administrador:
Pídele a un integrante del grupo que lea Mateo 25:14-23.
Jesús cuenta la parábola de los talentos. Tres siervos reciben diferentes cantidades, pero todos tienen una responsabilidad: administrar lo recibido.
Los primeros dos trabajan con lo que recibieron y producen más. El tercero, por miedo, entierra su talento.
Observemos algo importante: el señor no compara al que recibió dos talentos con el que recibió cinco. Reconoce la fidelidad de cada uno.
Dios no te pedirá cuentas de lo que le dio a otra persona. Te pedirá cuentas de lo que puso en tus manos.
Pregúntale a un integrante del grupo: ¿Estás administrando lo que Dios te ha confiado o simplemente estás consumiéndolo?
Pregúntale a otro integrante del grupo: ¿En qué área necesitas dejar de compararte con otros y comenzar a ser fiel con lo que tienes?
Aplicación:
La fidelidad no comienza cuando tienes mucho. Comienza con lo que tienes hoy.
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LA BENDICIÓN NO SUSTITUYE EL TRABAJO
Pídele a un integrante del grupo que lea Génesis 2:15.
Antes de que existiera el pecado, Dios ya había colocado a Adán en el huerto para labrarlo y guardarlo.
Esto nos enseña que el trabajo no apareció como consecuencia del pecado. El trabajo formaba parte del diseño original de Dios.
La fe no reemplaza la diligencia.
Pídele a un integrante del grupo que lea Proverbios 14:23.
En toda labor hay fruto, pero las palabras sin acciones no producen resultados.
También debemos comprender que trabajar mucho no necesariamente significa producir bien. Podemos pasar todo el día ocupados y no avanzar en lo que realmente importa.
Dios nos llama a ser diligentes, responsables y sabios con nuestro tiempo.
Pregúntale a un integrante del grupo: ¿En qué área de tu vida estás esperando que Dios haga algo cuando también necesitas tomar acción?
Idea central: La fe también se demuestra mediante nuestras acciones y responsabilidades.
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EL DINERO NECESITA UNA ASIGNACIÓN (9 minutos)
Muchas personas trabajan, reciben su salario, pagan algunas cuentas, realizan compras y cuando termina el mes se preguntan: ¿Dónde se fue todo mi dinero?
El problema no siempre es cuánto dinero recibimos, sino cómo lo administramos.
Pídele a un integrante del grupo que lea Proverbios 21:5.
Los planes del diligente tienden a la abundancia. La planificación nos permite tomar decisiones responsables.
El estudio nos presenta cinco decisiones para administrar correctamente nuestros recursos:
Pídele a un integrante del grupo que lea Lucas 14:28.
Jesús utiliza el ejemplo de una persona que quiere construir una torre y primero calcula los gastos.
Esto nos enseña que debemos planificar antes de tomar decisiones.
Podemos organizar nuestros recursos en cuatro categorías:
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DISFRUTA LO QUE TIENES Y APRENDE A COMPARTIR (5 minutos)
Pídele a un integrante del grupo que lea Eclesiastés 7:14.
Debemos aprender a disfrutar los buenos tiempos, pero también comprender que atravesar una temporada difícil no significa que Dios esté ausente.
Pídele a un integrante del grupo que lea 2 Corintios 9:8-11.
Este es el fundamento de todo el estudio.
Dios hace que abunde su gracia para que tengamos lo necesario y abundemos para toda buena obra.
La abundancia tiene un propósito: no se trata solamente de acumular más, sino de tener lo necesario para cumplir nuestra asignación y bendecir a otros.
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ACTIVACIÓN Y ORACIÓN FINAL
Compromiso personal
Invita a cada integrante a pensar en una decisión práctica que pueda tomar durante esta semana.
Pregúntale a cada integrante del grupo: ¿Qué cambio concreto harás esta semana para convertirte en un mejor administrador de lo que Dios ha puesto en tus manos?
Puede ser organizar sus finanzas, comenzar a ahorrar, trabajar con mayor diligencia, dejar de gastar impulsivamente o ayudar a alguien que lo necesita.
Oración final:
Señor, gracias porque reconocemos que todo lo que tenemos proviene de ti. Enséñanos a administrar con sabiduría, trabajar con diligencia, planificar con responsabilidad y vivir con un corazón generoso.
Que nuestra prosperidad no sea medida por lo que acumulamos, sino por nuestra capacidad de cumplir tu propósito, bendecir a otros y extender tu Reino.
Danos lo necesario para cumplir nuestra asignación y que nunca nos falte un corazón dispuesto a compartir.
En el nombre de Jesús. Amén.
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Tomo el tiempo para motivar una ofrenda.
Recordatorios Importantes: